Descubre Gibara

Gibara es un pueblecito ubicado en la costa norte de Holguín y, aunque pequeño, posee un encanto peculiar que atrae a todo aquel que lo visita y lo obliga a regresar una y otra vez.

Esta “Villa Blanca” se caracteriza por sus tejados rojos cobrizos y por las casas de estilo colonial, aunque ya en la costa, un poco más alejadas del centro histórico, se pueden encontrar casitas modernas, de modestos recursos y cálidos habitantes.

Se cuenta que el almirante Cristóbal Colón llegó a las tierras cubanas por Gibara, no por Bariay. Te explico:

En su diario de navegación está escrito que Colón permaneció con sus naves durante 12 días por esta zona, bautizándola como Río de Mares (pues en su bahía desembocan tres ríos), e hizo contacto con los pobladores nativos, remontando el Río Cacoyugüín en busca de deidades aborígenes.

Este hecho histórico fue reconocido por la Sociedad Colombista Panamericana, y una placa de mármol fue situada justo en el lugar que pisó el Almirante al llegar a la Isla.

Durante el trayecto dio nombre a la mayor elevación, ahora conocida como Silla de Gibara, por su parecido a la pieza de montar caballos, y a la Loma de la Mezquita, por su semejanza con la Peña de los Enamorados, de Andalucía.

En el año 1783 el cabildo de la ciudad de Holguín, ante la necesidad de proteger las embarcaciones que transportaban las mercancías a la zona de los ataques y saqueos de los corsarios y piratas, ordenó la construcción de la Batería de Fernando VII, obra que se inició en el año 1804. Se escogió el lugar conocido como Punta de Yarey, sobre un promontorio que se adentra en la dársena de la bahía.

En ese entorno natural se erigió la Villa, en la cual historia, arquitectura, urbanismo y naturaleza se mezclan y dan como resultado uno de los más notables centros históricos cubanos del siglo XIX, declarado Monumento Nacional y que atesora apasionantes leyendas e historias desde su fundación en 1817.

Aún hoy, la Villa conserva importantes elementos del sistema defensivo colonial que poseyó, con la peculiaridad de ser el único sistema amurallado del país fuera de la capital, por lo que fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 2002.

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