La Maldición de la Gitana

Cuentan que en un día de intenso calor en la Villa Blanca, en la que no se sentía ninguna brisa, cosa rara en la costa gibareña, había una gitana deambulando por las calles en busca de refugiarse del sol y de refrescarse con un poco de agua. Su apariencia era la típica de un nómada: cabellos largos y desarreglados, ropajes incoherentes y harapientos y una colección injustificada de bisutería que hacían juego con todo el conjunto.

Los gibareños se caracterizan por ser muy pulcros y aseados, casi rozando la exageración y al encontrarse en sus puertas con semejante despojo, le negaron sin compasión el consuelo a la gitana. Por esos días se celebraría el día del Santo San Fulgencio y todos en la Villa trabajaban en función de los festejos. Al verse repudiada la pobre mujer, lanzó sobre Gibara la maldición del agua, por la cual los gibareños no podrían disfrutar de fiesta alguna, pues siempre comenzaría a llover.

Así hoy, tantos años después, sigue ocurriendo, de vez en vez, que al inicio de algún festejo el cielo se cierra y rompe en lluvia, truenos y relámpagos, y se oye a muchos diciendo “!al diablo con la gitana!”.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s